Como buen romántico de la vieja escuela, siempre he sentido una cierta atracción por lo inexplicable, por aquello para lo que no existe una respuesta desde la razón y la ciencia. Por supuesto, los constantes avances científicos y tecnológicos van limitando cada vez más ese abanico de casos en los que a uno le puede invadir la duda. Pero esto es lo que ocurre, por ejemplo, con un algo muy curioso que se registró por primera vez en 1959: las parafonías.
- Elentir (Por supuesto)
Fracasar a los 70
Hace 2 días

Viniendo de quien viene, no me esperaba otra cosa. De aquí a poco experimentará una aparición mariana.
ResponderEliminar