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miércoles, 16 de septiembre de 2009

Manifiesto imbécil

Escuchad pues, Hitleres, Stalines o simplemente abortistas, no cometéis ninguna atrocidad cuando extermináis a millones de seres humanos. Quedaos tranquilos, los científicos aseguran que todo se puede explicar por causas naturales. Y del mismo modo, tiranos de todo el mundo, los derechos de las personas no son inalienables, no proceden de su dignidad como personas creadas por Dios, ante quien tendréis que responder de vuestros actos, sino que es el estado quien los da y los quita a su antojo o, como mucho, con el apoyo de la mayoría. Etc., etc.

- HO (Asturias)

domingo, 6 de septiembre de 2009

Obispos del maligno

El pedeazo de hijo de satanas ese -y el que lo ha contratado- que se metan debajo del paso de cualquier cofradia a leer el articulo sobre la Semana Santa, que les vamos a decir un par de cositas a los muy felones.

¿Estan locos nuestros obispos o trabajan para el Demonio?

- Menesiano

lunes, 23 de marzo de 2009

Transversales

Centrémonos en la Biblia y, a partir de ahí, enseñemos sin desviarnos ni a derecha ni a izquierda (Josué 1:8)

- César Vidal

martes, 27 de enero de 2009

Nostalgia del joven futuro

¿Cómo es que hay en realidad tan poca renovación en un mundo donde todo pretende ser nuevo? ¿Cómo se explica que los valores dominantes que impregnan la mentalidad colectiva de los jóvenes –bienestar, humanitarismo, asistencia, etc.– sean tan seniles, cuando de la juventud se tiene un sentido mágico? ¿Cómo no darse cuenta de la paradoja de una sociedad que pone a la juventud en la cúspide, y que tanto en su ideología como en sus valores, rechaza el gusto del riesgo, del desafío y del combate?

- Guillaume Faye, El manifiesto

domingo, 11 de enero de 2009

El nuevo hombre protofascista

La otra dimensión, la heroica, la comunitaria, la trascendente, la histórica, no se construye con otro tipo de Estado, sino, y como paso previo, con otro tipo de hombre. No con el burgués progresista y asustado, que jamás podrá recordar el significado de las palabras grandeza, lucha, dignidad, porque ésas no son palabras para un esclavo.

- Juan Pablo Vitali, El manifiesto