Hace unas décadas, se hubieran ocupado del cierre de lugares de culto, de la confiscación de Biblias e incluso de que nos dejaran en la calle. Ahora, nos anuncian que nos vigilan, que pasillean para denunciarnos ante los obispos y que intentan acabar con nuestra reputación aunque eso sí, nos permitirían seguir viviendo en alguna posición subordinada al lado de homosexuales y ateos en una especie de apartheid que, seguramente, les parecerá el colmo de la generosidad.
- César Vidal, primero vinieron por los progres...
Un niño en el hogar.
Hace 2 días