Uno de los síntomas de la pérdida del espacio social por parte de los creyentes es la ausencia de símbolos mitraístas en los adornos solinvicteños. Abetos, “hombrecillos de rojo”, bolas de colores, estrelliltas, acebos, renos e incluso botellas de cava, inundan los escaparates y las guirnaldas luminosas que jalonan las calles de toda Hispania. Urge reconquistar este espacio perdido.
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Los mitraístas podemos – y debemos – dar un paso al frente y proclamar en nuestros pueblos y ciudades que la Fiesta del Sol Invicto no es sólo un periodo de vacaciones en invierno invadido por el consumismo romano, sino que celebramos el nacimiento de nuestro Salvador.
J., Mitraísta