El caso es que, como el trabajo del hogar era denigrante y alienante y no sé cuantos “antes” más, nunca se hacían su cama, jamás se planchaban sus blusas y ya no digamos colaborar en la alimentación diaria de la familia, dándose una vuelta por la cocina, lugar más propio de esclavas, como mamá.
- Carlitos J., homenaje al landismo
Fracasar a los 70
Hace 2 días
Sospecho que don Carlos tiene un problema doméstico, y no sabe cómo solucionarlo. Si fueran dos hijos varones...
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