Nos recibe en su estudio, donde huele a literatura y a talento. Tiene una mirada un tanto enigmática, a medio camino entre la timidez y el misterio. Cuando habla, es fácil que su interlocutor tenga la impresión de que el cerebro del genio envía un manantial de palabras frescas, ingeniosas, llenas de vida, a una boca por la que salen verdades como puños. Verdades sobre el hombre y sobre este mundo que a todos nos ha tocado vivir. A él también.
- Entrevista a Juan Manuel de Prada
Fracasar a los 70
Hace 2 días
Pues en la foto parece un conejo deslumbrado.
ResponderEliminarNormal; tú lee sus artículos: siempre está hablando de "la prosa luminosa de Benedicto XVI", el "deslumbramiento ante la presencia de Cristo" y tal. Tiene que tener la córnea más quemada que la moto de Gibernau.
ResponderEliminarLa literatura de Prada huele a lo mismo que las nubes y las compresas de Evax. Es decir, a coño. Pero ninguna de las tres cosas mencionada sabe tan bien.
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