- ¿Existe el paganismo virtuoso?
- Sí, si es un pagano antiguo, politeísta, que cree en la otra vida, en el juicio tras la muerte. Sócrates por ejemplo, escuchaba su daimón que le decía lo que tenía que hacer, hablaba del juicio. Pero el ateo o agnóstico virtuoso moderno no existe. ¿A quién proponen como ejemplo? ¿A Bertrand Russell, que iba persiguiendo a las mujeres de sus amigos? ¿A Bertold Brecht, que hablaba de los obreros pero gastaba en lujos?
- César Vidal, virtuoso
Fracasar a los 70
Hace 2 días
Esta es una buena medida de la presunta "erudición" del personajillo. Ambos ejemplos, Russell y Brecht, los ha leído en "Intelectuales", de Paul Johnson. Los trabajos serios de Russell no los leerá por falta de capacidad intelectual, y los de divulgación, porque son anatema.
ResponderEliminarQué jodido está el panorama...
Y una medida de mala fé. Podría haberse acordado, yo que sé, de Ayaan Hirsi Ali o Steven Pinker, pero efectivamente el registro mental parece no dar para más.
ResponderEliminarDe todos modos, el apunte sobre Johnson es efectivamente muy significativo sobre el horizonte cultural de la "eclosión". Y el caso es que a mí me gustaba Johnson -y supongo que aún me gustará-, casi he leído todo lo que ha publicado.
ResponderEliminarEduardo, a mí me cuesta verte aliado con este hombre como sugiere AMDG, qué quieres que te diga,... :P:P
ResponderEliminarEn fin… huelgan los comentarios.
ResponderEliminarPues yo os invitaría a todos a asistir a un culto protestante (evangélico) en España, para que vierais cara a cara el peligro de este buen hombre y sus creencias.
ResponderEliminarPor otra parte, ¿Dante no mandó al infierno a Sócrates?
ResponderEliminarHirsi Ali, o por ejemplo Asimov...
ResponderEliminarPOr decir uno, hay mas ejemplos..(le di a enviar en vez de previa vista)
ResponderEliminarPues yo os invitaría a todos a asistir a un culto
ResponderEliminarBerridos evangélicos
De todos modos, durante un tiempo, y por motivos de trabajo, estuve alojándome en un hotel de otra ciudad... que quedaba al lado de una iglesia. Estuve la primera semana. A la siguiente semana, elegí otro hotel, más malo y más lejos, porque no había quién coño aguantase las campanitas a todas horas.
Los ateos somos, de momento, mucho menos ruidosos.