Hoy no hay ni una sola mujer que aborte libremente. Todas están condicionadas por el ambiente, la familia, el médico, etcétera.
- Carmina García Valdés, Háztelo Mirar
Condicionamiento operante
(Hat tip Mario)
No volveré a ver a la chica de las lágrimas
Hoy no hay ni una sola mujer que aborte libremente. Todas están condicionadas por el ambiente, la familia, el médico, etcétera.
- Carmina García Valdés, Háztelo Mirar
Condicionamiento operante
Contra la oculta agenda zarista y reptiliana de nuestros tiempos
lagrimas@siracusa20.com
Io ne ho viste cose che voi umani non potreste immaginarvi. Navi da combattimento in fiamme al largo dei bastioni di Orione. E ho visto i raggi B balenare nel buio vicino alle porte di Tannhauser. E tutti quei momenti andranno perduti nel tempo come lacrime nella pioggia. È tempo di morire.
Confesiones en la pista:
ResponderEliminarGanar la batalla del lenguaje. Quien crea el lenguaje tiene ya ganado medio lenguaje. Decía Stalín que el mejor armamento es el de los vocablos.
Vaya reconocimiento...
... pero no le falta razón a la Carmina. De repente, me he encontrado con un agente judeomasón infiltrado en mi ordenador:
ResponderEliminarAbortista masón
Gracias, Freman, por tu culpa acabo de abortar.
ResponderEliminarAl final pasa lo de siempre: yo y los míos somos así por ser libres, el resto no son son así por estar "condicionados". Somos todos unos pobres esclavos.
ResponderEliminarMenos mal que vienen a liberarnos a todos.
Me ha llamado la atencion eso de que cuando hay una violacion normalmente no hay embarazo, una forma irresponsable y frivola de arrojar dudas sobre embarazos de violaciones (sin olvidar que muchas se repiten) y asi resolver y zanjar la cuestion, una cuestion cada vez mas alarmante en Europa. Se puede defender la vida pero no jugar con esas cosas.
ResponderEliminarHay que comprender también que el matrimonio católico es el medio que tienen los curas de fabricar otro cura.
ResponderEliminarEs verdad que, desde que los curas ya no preñan directamente a las penitentes, el matrimonio se ha convertido en una herramienta bastante ineficaz: en muy raras ocasiones sobra un hijo lo suficientemente perturbado como para dedicarlo al Señor... ¡Ay, aquellos tiempos en los que las católicas parían como conejas!