Nuestra época ha consagrado, por atrofia de lo sacro, una moral naturalista, puritana y palabrera, que confía en sus propias fuerzas y cree que a la virtud se llega a través de la disciplina; pero olvida que la disciplina de la virtud, desarraigada de su Principio, engendra tedio. Y así, por puro tedio de la virtud, seguiremos padeciendo corrupción política.
- Juan Manuel de Prada
Fracasar a los 70
Hace 2 días
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