Es la vieja historia de David frente a Goliat, del individuo frente al estado, del triunfo de la ley y la justicia frente a los villanos, de los débiles frente a los poderosos, y del papel que el buen periodismo juega en todo ello. Una bonita historia de ficción, como la que cuenta Larsson. A veces, estas historias cautivan a millones de lectores en todo el mundo. Y, a veces, esas historias se hacen realidad.
- Montserrat Dominguez, cuentista
Fracasar a los 70
Hace 2 días
Ahora resulta que las tribus del Amazonas son los representantes del individualismo, de la justicia y de la ley. Ancaps y progretas, siempre unidos en la estulticia.
ResponderEliminarYo desde que he visto esta foto de Amnistía, me estoy pensando dejarlo. ¿Tierras ancestrales? Como si me hubiese apuntado a AI para defender una suerte de mayorazgo indígena.
ResponderEliminarQué asco me da el indigenismo de mierda…
ResponderEliminarQué asco me da el indigenismo de mierda...
ResponderEliminar¡! ¿Es que hay otro?
Me zambullí en la última novela de Larsson y, pasadas las soporíferas 300 primeras páginas...
Esto es lo más valioso del articulillo. ¿Cuántas páginas tiene la novela de marras? ¿305?