Lo que ha sucedido en la Cámara belga refleja una hostilidad y un odio que crece por días hacia la gran tradición cristiana que ha dado forma durante siglos a la Europa que conocemos. No es sólo una patética cortedad de miras frente a la tragedia del SIDA, no es sólo una pataleta por unas palabras del Papa manipuladas y sacadas de contexto. Es una especie de ¡basta ya!, frente a la pretensión del Papado de encarnar una racionalidad ética que merece ser escuchada a campo abierto, que tiene un peso histórico y una solvencia moral por las que merece ser tenida en cuenta en los procesos de argumentación pública de nuestras sociedades.
- José Luis Restán, a paseo
Fracasar a los 70
Hace 2 días

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