Tras la hostilidad de muchos cristianos a la evolución, ahora poco influyentes, han cambiado las tornas y los que persiguen a quienes resaltan los huecos físicos y especialmente metafísicos de su teoría son los darwinianos radicales.
Los evolucionistas más militantes son ya tan doctrinarios como los antievolucionistas anglicanos anteriores a Reiss, aunque no pueden explicar la existencia de un espíritu humano superior a la progresión de una ameba o de un mono.
Sorprendentemente, la Iglesia Católica, que persiguiera a Galileo por afirmar que la Tierra giraba alrededor del Sol, nunca prohibió los escritos de Darwin, acaba de convocar para marzo un congreso internacional en Roma bajo el lema: "Evolución biológica: hechos y teorías”.
El profesor Reiss podrá denunciar allí, ante el Vaticano, la inquisición darwinista, ¡quién lo diría!
Fracasar a los 70
Hace 2 días
¿Lo de bárbaro es relativo a los bárbaros indo-europeos, los berberíscos; o a que són bárbaras para Lágrimas en la lluvia?
ResponderEliminarMás bien, a los berberechos.
ResponderEliminarPor cierto, la fauna vaticana no se destacó atacando a Darwin porque en aquel momento estaba muy ocupada montando la trama contra los judíos. ¡Es que no se puede estar en todo!