¿Cómo no va a tener hoy una presencia disruptiva el sentido profundo del 68, cuando una formidable ingeniería empresarial, mediática y política define nuestra actualidad, coloniza nuestra atención, dirige nuestra percepción, nos impone y expropia a la vez la palabra y la imagen? ¿Cómo no van a interpelar estas películas al presente, cuando resuenan con un sinfín de búsquedas contemporáneas de nuevos modos de autorrepresentación, más allá de toda mediación instrumentalizadora?
- David Cortés y Amador Fernández-Savater, autorrepresentados sin mediar
Fracasar a los 70
Hace 2 días
Desconozco quién es Amador Fernandez-Savater.
ResponderEliminarLa casualidad del nombre y los apellidos me hacen preguntarme: ¿tiene algo que ver con el filósofo?
Su hijo, el de la "Ética para Amador".
ResponderEliminar¿Y a qué se dedica el chaval? ¿le valió para algo lo que le enseñó su padre? ¿Tiene coincidencias ideológicas?
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