Como la DSI no es todo lo homogénea que pudiera pensarse, habrá que ver cómo entiende él que debe aplicarse. Pero no negaré que es muy valiente afirmar algo así e intentar cumplirlo. Habrá que seguir sus acciones muy de cerca.
El Estado de bienestar es atávico y encarna, en su falsa y coactiva calma, la violencia más extrema de la que es capaz el Hombre. El socialismo nos llevó a las dos guerras más destructivas de la Historia. El Estado de Bienestar corre el riesgo de convertirse en la principal causa de muerte y desolación del futuro. (...) En primer lugar acabó con la natalidad. Que los hombres y mujeres occidentales hayan reducido el número de nuevos nacimientos hasta los niveles actuales, es responsabilidad única y exclusiva del Estado creciente, el Estado tributario, el Estado que interviene y paraliza el mercado de Trabajo.
N.B. - Por primera vez en la historia de Lágrimas en la lluvia, hemos conservado el título original del post. No nos sentimos capacitados para superarlo.
Yo desde luego no lo veré, porque es un proceso que requiere muchos años, pero estoy convencido de que el bajón en calidad de vida que experimentarán los catalanes, con numerosa población abandonando el territorio para venirse a este lado del Ebro, la cual será sustituida en parte por musulmanes o subsaharianos (los iberoamericanos prohibidos, que hablan español), hará que los nazis salgan a pedradas de Cataluña y jamás vuelvan. Momento en el que los catalanes que queden pedirán el reingreso a la 'Madre Patria'.
Esta ideología laicista es una cultura negativa, marcada por la preocupación de tener cosas, la obsesión por la satisfacción inmediata, el afán de riquezas, el hedonismo o búsqueda del placer sin tener en cuenta los principios morales, la mentalidad antivida que lleva al rechazo del hijo, al aborto y a la eutanasia, mentalidad de la que tan partidarios son los políticos progres, y a la que el Papa Juan Pablo II llama cultura de la muerte.
Alguien educado en una cultura radicalmente laicista y en un clima bastante anticlerical, en unas vacaciones universitarias, en un momento determinado, choca con las paredes de la inmanencia.
Conclusión: lo que mañana sucederá, o lo que ocurre prácticamente cada día de la semana, será Justo, pacífico y emocionante. Sin embargo, la maquinaria de expolio y redistribución que encarna el Estado, es violencia, injusticia y frustrante.
Los dogmas de esta nueva religión secular ya son por todos de sobra conocidos: el relativismo cultural y moral más pavoroso que, entre otras cosas, promueve y exalta las conductas homosexuales entre los menores de edad.
Lo que sí tengo muy claro es que o la señora Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, a la que están transferidas las competencias de educación, zanja de una vez para siempre con este tipo de indignidades, o la consideraré cómplice plena de las mismas. Estoy harto de que usen a los hijos de los españoles como cobayas humanas de una ingeniería social asquerosa, repugnante y contraria a la moral cristiana. Aunque claro, si los propios padres no toman medidas y no se enfrentan a este Estado totalitario que busca manipular la conciencia de los más pequeños, pues habrá que decirles aquello de “sarna con gusto, no pica". La lástima es que los sarnosos no son sólo esos padres, sino sus hijos.
Nuestra actual situación económica, al borde mismo de la quiebra, requiere la presencia de una persona de carácter excepcional; de una Agustina de Aragón, o de una María Pita que al grito de ¡quien tenga honra que me siga!, aglutine a todas las fuerzas políticas y sociales, y superando todo lo que hasta ahora nos dividía y mermaba nuestras energías, nos lleve a la búsqueda de una rápida y eficaz salida a esta crisis que padecemos, aun a costa de duros sacrificios.
los hombres "liberados" esperan de la liberación de las mujeres el acaparar sexo abundante para sí; pero las mujeres liberadas, como hipérgamas que son, con lo que realmente sueñan es con acaparar para sí la estrella de rock o del cine del momento. Las mujeres siguen negándose igual que antes a los deseos masculinos, y permanecen sin comprometerse hasta conseguir su elevado estándar de hombre ideal, que las rechaza como pareja estable.