España no es el camino a la libertad, sino a la opresión. ¿Quién quiere luchar por esta España? Yo, desde luego, no. Me vendo al mejor postor: si Francia o Marruecos nos quieren invadir, basta que ofrezcan cobrar menos impuestos.
La matanza y el golpe de Estado del 11-M perpretados por por los masones PRISOE, no han podido, sin embargo, en este nuevo régimen laicista, antidemocrático y anticristiano, destruir la Navidad.
Muy bien por AES y muy bien por Religión en Libertad; esto es defender la vida sin miedo a nada ni a nadie, defender de verdad la dignidad del hombre, desde el momento de la concepción, defender la identidad católica de España. Ahí estaré, con Alternativa Española, en las concentraciones de Madrid, y me llevaré a todos mis amigos y familiares..., ojala todos lo hagamos, este grito provida ya no hay quien lo acalle. ¡Enhorabuena AES y Religión en Libertad!
Y cuando hablo de religión no me refiero a cualquiera, sino a aquella bajo cuya influencia se configuró la más completa idea de libertad: la religión cristiana y su institución más prestigiosa, la Iglesia Católica. Soy creyente, lo confieso, pero el argumento que aquí aporto en favor de una hegemonía cristiana como marco cultural para asentar el modelo austriaco de liberalismo tiene una lógica entendible por cualquiera.
Es, pues, la convicción cristiana algo demasiado ancho, grandioso, para que nuestra casta política pueda integrarlo en su pobrísimo discurso que no pasa de ofrecernos una felicidad tasada por una andorga llena. En fin, si la res publica empieza y termina en un conjunto de individuos con la panza satisfecha, no me extraña que haya cristianos contemporáneos que vuelvan a Tertuliano: "Nec ulla magis res aliena quam publica" ("Ninguna materia nos es más ajena que la pública"). Sin embargo, espero, especialmente por el bien de los no cristianos, que la mayoría de los seguidores del Nazareno salgan el día 28 a la plaza de Colón. Sí, sí, por el bien de todos los españoles, espero que sean muchos, cristianos y no cristianos, los que hagan caso a la llamada de Rouco Varela.
Si tenemos en cuenta que la religión es la raíz y la piedra angular de todas las culturas, el cambio de la religión cristiana por la negación de Dios, la supresión del valor vinculante de la conciencia moral, está cuarteando nuestro sistema cultural y dejando nuestra sociedad sin atmósfera cultural ni convicciones estructurantes. Éste es un proceso que se lleva adelante de manera implacable, a pesar de que el resultado sea la disgregación de nuestra cultura y de nuestra sociedad, el desarraigo y la demolición de las certezas teóricas y morales de los españoles, la disolución de la identidad colectiva del pueblo español.
De hecho en relación a las guerras, aconsejo que para prevenirlas y alcanzar un sistema internacional sano sería necesario que la abolición de los ejércitos fuese acompañada de la privatización de las armas.
Dicho de otra manera: hay que eliminar el monopolio gubernamental sobre la violencia, puesto que es una institución vital para la vida social ya que sin ella no habría asesinatos estatales y se limitarían considerablemente los ajustes de cuentas entre partes.
En diez años, Jesucristo posiblemente vendrá a la tierra. Para entonces, todas esas sangrientas ideologías y estúpidos modos de pensar sobre la creación serán erradicados.
Jamás he usado un condón, no sabría usarlo. Me sobrecoge la propaganda laicista que hace del condón la "conditio sine qua non" del sexo. El condón como el laicismo es un fraude cutre.
Esto es lo que escribe y desarrolla el profesor del Institute of Integral Studies of California y director en la misma institución del programa de Filosofía, Cosmología y Conciencia Richard Tarnas en 'Cosmos y Psique' (Atalanta). O sea, que no viene a decirlo ese chico de la Cuatro con cavernosa música de fondo, sino un tipo del mundo académico, se supone que intelectualmente profiláctico.
Pero quiero pensar que aún queda gente refractaria a las directrices evacuadas desde los púlpitos del Matrix progre. A ellos va dedicado Cómo sobrevivir intelectualmente en el siglo XXI: regálenselo estas Navidades y, después de degustarlo, regálenlo también a algún progre que tengan a mano, para ver cómo patalea y echa espumarajos mientras lo lee.
Para que el anarco-capitalismo tenga el resultado liberal que defienden sus valedores la mayoría de la población debe tener inclinaciones liberales y demandar leyes inspiradas en estos principios, y no parece que se cumpla esta premisa.
- Albert Esplugas, llegando a Ancapia, a falta de unos pequeños flecos
El problema va más allá, no se trata sólo de Antonio Golmar. El problema es que todo el entorno de LD, comenzando por el propio Jiménez Losantos, han caído en la trampa de los prejuicios y las ideas preconcebidas, cerrando por completo toda colaboración con entornos que ellos ya han calificado como de “retrógrados”, “fundamentalistas”, “ultras”, etc. El problema es, en realidad, que Losantos es el mayor de los maricomplejines que existen.
Es incapaz de abrirse y dar cabida en su “chiringuito” a todo lo que a él le pueda “oler a sacristía”, como dijo el tontolhaba del Lasalle, y por desgracia a contagiado de prejuicios contra, por ejemplo, HazteOír a muchos de sus colaboradores que antes mantenían una buena relación con HO, como Pio Moa, Girauta, Losada, Domínguez e incluso el propio Luis Fernando Pérez.
Afortunadamente seguimos contando con la independencia de criterio y la libertad de juicio de personas como César Vidal o Luis del Pino, a los que nunca terminaremos de agradecer suficientemente su apoyo. Losantos es demasiado soberbio para admitir que se equivoca por completo respecto a HO, y todo por cuatro o cinco clichés que le han contado y que ni se ha molestado en verificar. Es su problema.
ACTUALIZACIÓN: Elentir ya nos ha redirigido a su habitual página de castigo para blasfemos y herejes; para los amantes de las emociones fuertes que deseen visitar su blog a pesar de la poca hospitalidad del chaval, la dirección del enlace es
Los liberales y libertarios somos racionalistas. Unos y otros, con más o con menos formación oficial, todos nos preocupamos por leer, argumentar, debatir hasta la extenuación para delimitar qué sí, qué no, de qué manera y en qué circunstancias.
Pedro, pedimos poco a los comentaristas, simplemente que sean civilizados e inteligentes. Lamento tener que decirte que tú no lo has sido en tu comentario. (...) Si no te convence el argumento de Albert, discútelo. Pero no lo haces, simplemente lo ignoras porque entonces no podrías hacer tus gracietas infantiles.
Jesús, el derecho de los niños no estará nunca por encima del de los padres, y simplemente porque los padres son los padres. Y aquí ya no entro en cuestión de abusos o maltrato, porque de sobra es sabido que ése no es un derecho de los padres. Estamos hablando de educación, que sí le pertenece a los padres el cómo educar a sus hijos.
Mientras en nuestra casa intentábamos crear un ambiente bueno y religioso, donde todo lo que entrara, vía lecturas, programas de radio, música, etc, contribuyera a nuestra edificación y a avanzar en una vida más evangélica, mientras intentábamos vivir un santo Adviento, nuestra hija mayor nos dijo que tenía que ensayar una canción de las Spice Girls para el festival de Navidad.
- Testimonio de una "homeschooler" católica en el blog de Bruno Moreno Ramos
"La mitad de los asistentes a cenas de empresa en Navidad consume drogas", dice el Ministerio de Drogas, digo de Sanidad. Y es que España es hoy una gran nación. La modernidad ha consistido en cambiar el tinto por la cocaína, o en añadirla: ahí somos líderes mundiales.
Atiendan a la explicación del Ministerio de Promoción de la Droga, digo de Sanidad: se trata de un consumo "recreativo", ya que las drogas se utilizan como "vía de rejuvenecimiento o por la búsqueda de sensaciones, especialmente la de euforia y desinhibición". ¡Qué chachi! ¿Alguien puede dudar de que ese ministerio es un aparato de propaganda al servicio del narcotráfico?
Nada se puede remediar sino se atina con sus causas, y las causas de esta crisis económica están en esa esquizofrenia ideológica del progresismo capitalista, que pretenden conciliar, parafraseando a San Ambrosio, el progreso científico y técnico con la autosuficiencia humana, la conciencia de criatura con el éxito a toda costa, o la ostentación con la solidaridad.