jueves, 1 de octubre de 2009

Grandes teóricos del Derecho, Volumen...

La única persona que puede exigir ser resarcida de un daño de forma legítima es la víctima. Sólamente aquél cuyos derechos de propiedad han sido dañados puede exigir restitución. Pero quien tiene derecho a reclamar también tiene derecho a renuciar a su reclamación. Es la víctima la que puede renunciar a cualquier tipo de compensación: eso es lo que conocemos como perdón. Terceros, tales como los fiscales, deberían mantenerse al margen de cualquier conflicto desde el momento en que el perjudicado (la víctima) así lo reclama.

- Profesor Luis I. Gómez

Sin embargo, la víctima ha dicho que quiere que le dejen en paz, y eso debe hacerse. La sociedad no es un sujeto ético que pueda verse afectado por el caso ni una entidad que pueda tomar decisiones; cuando se dice que "la sociedad esto" o "la sociedad aquello" en realidad se está diciendo "el Estado esto" o "el Estado aquello". Y si algo sabemos es que el Estado es algo muy distinto de la sociedad, y que no debería tener el poder de meterse entre el criminal y su víctima si ésta no quiere que lo haga.

- Profesor Rodríguez Herrera

Yo no sé cuándo fue que se nos jodió el derecho penal (que diría Vargas Llosa), pero me basta con saber que está jodido, y que lo está fundamentalmente por haber sustituido la realidad de la víctima por la ficción de la sociedad, por haber dejado de ser el modo de canalizar el reclamo de restitución y retribución frente al crimen para convertirse en un orden imperativo, expresado a través del conjunto de normas jurídicas sancionadas arbitrariamente por el Estado para castigar acciones que presuntamente perjudican a la colectividad.

- Profesor Mercado

Cuando el derecho penal aún no se había jodido

1 comentario:

  1. Por un momento creí que el Luis I. Gómez era profesor de algo de verdad.

    Sobre la privatización del derecho penal, sólo cabe decir que esta gente luego es la que se echa las manos a la cabeza si un violador reincide. Total, como la primera víctima perdonó al violador a cambio de una módica cantidad de precio, los poderes públicos no tenían nada que decir sobre el hecho de que alguien que ha cometido una alteración grave del orden público siga en libertad.

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