lunes, 5 de enero de 2009

Se buscan exorcistas

En el Concilio Lateranense IV, siglo XIII, la Iglesia definió como dogma la existencia de Satanás y de los demonios: “Creemos firmemente y confesamos con sincero corazón (…) que Dios es el único origen de todas las cosas, el Creador de lo visible y de lo invisible, de lo espiritual y de lo corpóreo (…) El diablo y los demás espíritus malignos fueron creados por Dios buenos por naturaleza, pero por sí mismos se hicieron malos”.

La Iglesia como remedio al poder e influencias de los demonios y como cumplimiento de la voluntad del Señor que le dio potestad para expulsarlos instituyó el Ministerio de Exorcizar y estableció su respectivo ritual. En cada diócesis el obispo debe proveer un sacerdote para atender este ministerio, es decir, debe designar un exorcista.

- Luis García Santana (Cartas al director de "Religión en Libertad")

1 comentario:

  1. Comentario de: Unitas

    Así como los buenos exorcistas reconocen que al menos dos tercios de las personas que les llegan padecen problemas que necesitan de un médico, debiera haber más médicos católico, especialmente psiquiatras, que reconocieran que, pongamos un tercio, de las personas que les llegan padecen males que sólo un sacerdote, y en buena medida, sólo un exorcista, puede curar. Si ellos y los familiares de estos "enfermos" reconociéramos que el Demonio está vivo, quizás los obispos se ocuparían de preparar y nombrar sacerdotes para este ministerio del exorcismo. En mi opinión, es enorme la falta de formación básica de los formadores y acompañantes espirituales, incluso en los grupos o movimientos "de buena voluntad" católicos españoles.

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