miércoles, 28 de mayo de 2008

Porque yo lo valgo

Dos. Y última vez que lo digo. La guerra no anida en ninguna naturaleza humana, sino en la sociedad civil (excepto que ustedes hayan visto guerras en las que no se enfrentan sociedades, naciones, estados o tribus).

Tres. No se puede comparar la guerra actual con las guerras antiguas. Su naturaleza y su propósito son distintos. La aniquilación del enemigo es un asunto completamente moderno. Ni siquiera el temor del adversario se inspira de la misma manera. La crueldad con los vivos o con los civiles, por ejemplo, también son asuntos modernos. Léanse la 'Anábasis' de Jenofonte.

- Alejandro Gándara, no, no lo diga usted más

7 comentarios:

  1. Ah, claro, Jenofonte. Experto naturalista y darwinista avant la lettre.

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  2. Es que a don Alejandro no se le ha ocurrido:

    a) que muchos ya hemos leído a Jenofonte.

    b) que no encontramos nada en Jenofonte que justifique la asombrosa ligereza con la que pontifica sobre el particular.

    c) que, aunque lo hubiera, importaría poco al lado del resto de evidencias históricas, arqueológicas y biológicas.

    Pero ya se sabe que "intelectual" y "evidencias" en la misma frase se dan de hostias.

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  3. Lo de Jenofonte no lo he pillado. Vale, a un montón de griegos mercenarios les sale mal la jugada y las pasan canutas para volver a casa. ¿Qué tiene que ver eso con la guerra para arriba o para abajo? ¿No ha visto la famosa escena sumeria que sale en todos los libros de texto, cuando los vencedores desnudan a sus enemigos y luego les pasan por encima con los carros?

    Los antropólogos en algunos casos han visto ejemplos de "guerras ritualizadas" en algunas tribus, que terminan siendo incruentas y sirven de válvula de escape a la tensión. Eso sí: cuando las "sociedades simples" quieren hacer el bestia, tampoco se quedan atrás. En muchos casos si no se mataban más y mejor era por incapacidad técnica, y ahí entró el hombre blanco para hacerlos avanzar a un estadio superior de civilización.

    El ejemplo de los monos es curioso, y hace poco vi un reportaje de cómo los simpáticos y muy inteligentes delfines, que tienen una vida de lo más violenta y ajetreada, y que entre otras cosas mantenían "secuestradas" a veces a las hembras para poder tener relaciones sexuales cuando quisieran. A veces el "estadio de naturaleza" tiene esas cosas.

    El razonamiento de este señor me recuerda siempre al de uno de los personajes del Juez Dreddd: el Juez Muerte, que llegó a la conclusión de que existía el crimen porque había seres humanos que incumplían las leyes, así que lo lógico era acabar con todos para que imperase la justicia. A veces las lógicas perfectas conducen por caminos equivocados. Si los seres humanos no viviesen en sociedad, o sea no fueran humanos, quizá no habría guerras. Y si mi abuelo tuviese ruedas, sería un triciclo.

    La guerra, o el conflicto a hostias para ser más castizo, es consubstancial al ser humano, como la enfermedad o el sufrimiento, e igual de humano es intentar comprender esos fenómenos, y en la medida de lo posible evitarlos.

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  4. Siempre habrá guerras, el problema es cuando de un enfrentamiento -que no ha podido resolverse mediante medios pacíficos, vamos la menor parte de las ocasiones- entre familias o clanes se pasa al enfrentamiento entre estados. Unos pocos hombres que se deben de costear a si mismos poco daño pueden hacer, comparados con los estados que consiguen que gente que en su vida se ha visto se mate entre si, exteriorizando costes y expandiendo el dominio de la clase dirigente más allá de sus fronteras de dominio y explotación.

    Por eso el aislacionismo es tan vital, y por eso los militaristas sois los que soportáis los mayores crímenes de la humanidad.

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  5. Podéis llamarlo "proceso natural", para limpiar vuestras conciencias, pero no deja de ser algo que proviene de actos volitivos de individuos. Y por lo tanto responsables.

    El crimen no es un proceso natural.

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  6. Unos pocos hombres que se deben de costear a si mismos poco daño...

    Las guerras entre estados son costosas, desgraciadas y espectaculares, pero el ciclo de la violencia en general, de una retribución que a menudo se convierte en venganza de clanes o familias, es sensiblemente superior en las sociedades sin estado que en las sociedades con estado. Estos son evidencias antropológicas fácilmente contrastables, que os entre por un oído y os salga por otro no es un problema nuestro.

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  7. Pues nada, como piden los libertarianos hillbillies o los anarcoprimitivistas: cada uno en su granja a veinte kilómetros de su vecino armado hasta los dientes, en clanes endogámicos. Así podremos comprobar lo que decía Lévy-Strauss, que los grupos humanos se comunican haciéndose regalos que consisten en mujeres.

    Cuando vengan mal dadas, o una sequía, o lo que sea, e intenten robarnos atentando contra nuestra legítima propiedad, los freímos a tiros y a otra cosa.

    Podría ser más grave: unos creen en Mad Max, otros en Xenu.

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